Presentación de Asociación Argentina Antonio Gramsci







La “Asociación Argentina Antonio Gramsci”, filial argentina de la International Gramsci Society, recien fundada, hizo su primera actividad pública organizando el Encuentro realizado los días 20 y 21 de octubre de 2000 con el lema "Gramsci y la Revolución del Occidente: Europa-América", que contó con auspicio del Instituto Italiano de Cultura y de la Cátedra Libre Antonio Gramsci (Facultad de Ciencias Sociales-Universidad de Buenos Aires). El éxito del encuentro confirma la oportunidad de la iniciativa y la posibilidad de darle continuidad con metas aún más ambiciosas.
La valoración del encuentro debe hacerse desde diversos planos. El primero, que está lejos de ser meramente protocolar, es la presencia de Gramsci en la Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo. En este sentido, no se trata sólo de que la Casa de las Madres brindó un espacio físico para la realización del evento, sino de la cálida acogida que dieron Hebe de Bonafini, rectora de la Universidad y figura historica de las Madres, y la dirección toda de Madres a los invitados internacionales y organizadores del encuentro, y el discurso con que Vicente Zito Lema, responsable cientifico de la Universidad, de hecho abrió las sesiones, destacando la importancia del aporte gramsciano al pensamiento crítico y a todas las formas de resistencia al neoliberalismo y el capitalismo.
Otro aspecto a destacar es la concurrencia: las 200 personas que presenciaron el día viernes, la atención prestada a las exposiciones y la cantidad de inscripciones a la Asociación, son otros tantos indicadores del interés por la obra de Gramsci.
Pero lo más importante fue sin duda el nivel e interés de las exposiciones a lo largo de las dos sesiones, coordinadas con solvencia por Emilio Corbiere, presidente de la “Asociación Argentina Antonio Gramsci”, y Daniel Campione, responsable de la Cátedra Libre “Antonio Gramsci”. Los invitados extranjeros tocaron un amplio abanico de cuestiones: "Actualidad de Gramsci en el debate teórico y político contemporáneo" (Guido Liguori, Universidad de la Calabria - Cosenza), "Gramsci contra el Occidente" (Marcos del Roio, Universidad Estadual de São Paulo - Marília), "Antonio Gramsci y la globalización al revés" (Giorgio Baratta, Universidad de Urbino), "El concepto de sociedad civil en Gramsci y el Brasil de hoy" (Carlos Nelson Coutinho, Universidad Federal de Rio de Janeiro), con precisiones y énfasis naturalmente diversos, pero con una significativa coincidencia, por un lado, en rechazar los reiterados intentos de presentar a Gramsci como un pensador socialdemócrata cuando no liberal, y en utilizar, por outro, las categorías y el método de Gramsci como instrumentos para la crítica del capitalismo y la lucha emancipadora.
En particular los brasileños Del Roio y Coutinho pusieron el pensamiento de Gramsci en relación a la experiencia de America latina. Del Roio questionando el concepto de Occidente desde la perspectiva gramsciana. Coutinho leyendo la realidad brasileña a la luz de algunas categorías gramscianas. La partecipación de los argentinos se concretizó en las intervenciones de Nestor Kohan, Aldo Andrés Romero, Claudia Korol, Antonino Infranca, Hugo Calello, Andrés Méndez e Irene Muñoz, que aportaron una apretada muestra de los alcances, riqueza y diversidad de la crítica y reflexión teórico-política inspirada en el legado del revolucionario italiano. Todos los latinoamericanos rimarcaron la necesidad de un mayor enfoque gramsciano de la realidad latinoamericana, por supuesto sin dejar de lado algunas otras importantes contribuciones provenientes con más pertinencia de ese continente: como, por ejemplo, José Carlos Mariátegui o el mismo Ernesto Che Guevara.
Digamos, finalmente, el encuentro fue la oportunidad para la presentación del bello e instigante vídeo New York e il mistero di Napoli. Viaggio nel mondo di Gramsci raccontato da Dario Fo, ideado y dirigido por Giorgio Baratta (subtítulado en castellano).
El éxito del encuentro representa un estímulo y una renovada exigencia. La Asociación Antonio Gramsci deberá avanzar en su organización, buscando incrementar en cada paso la adhesión e involucramiento de más estudiosos o lectores o simplemente interesados a Gramsci. Esto implica una estrecha colaboración con la Cátedra libre “Antonio Gramsci”, en torno a la cual puede articularse un esfuerzo sostenido de difusión, formación y profundización teórica, y con las diversas revistas sensibles al aporte gramsciano: es posible proponer, por ejemplo, que en VII Encuentro de Revistas Marxistas Latinoamericanas, que sesionará el próximo año en Buenos Aires, se organice un espacio específico para rescatar y trabajar el legado de Gramsci. Este panel será particularmente significativo, porque el Encuentro, siempre muy frequentato, oferecerá un momento de debate y de confrontación entre diversos contributos teóricos marxistas que vienen de experencias diversas y hasta hoy con escasa comunicación recíproca.
La “Asociación Argentina Antonio Gramsci” está planteando un programa de trabajo para el próximo año. Más allá de la ya recordada propuesta de un panel gramsciano al VII Encuentro de las revistas marxistas latinoamericanas, está planeada la organización de unas jornadas, enlazando la figura de Gramsci, del cual se recorderá el 110° de la muerte, con el homenaje al desaparecido José Aricó, uno de sus principales difusores en Argentina y Latinoamérica, que murió justo en agosto del 1991. Las sedes de las jornadas serán Buenos Aires y Córdoba, donde trabajó y vivió el mismo Aricó. La Asociación organizerá las jornadas junto con la Cátedra Libre “Antonio Gramsci”, con la Escuela de Estudios Avanzados de la Universidad de Córdoba y los dos Institutos Italianos de Cultura de Buenos Aires y de Córdoba.
Como puede verse, la "agenda" es ambiciosa, pero también realista, si se advierte que no se trata de un proyecto prepotente o excluyente: el buen uso de Gramsci no reside en colocarlo en un pedestal más alto que otros, o convertirlo en un ícono venerable, sino en reintegrarlo con pleno derecho a la riqueza multiforme del marxismo que vive y se desarrolla con el movimiento real de la clase que vive de su trabajo. En particular en América latina, donde el pensamiento de Gramsci, por la gravedad de la situación social y política, cultural y económica, es hoy más que en el pasado de gran relevancia y actualidad.
En Argentina, dentro del continente latinoamericano, el pensamiento de Gramsci recibió particular recepción. Como recordó Emilio Corbiere, desde la fundación del Ordine Nuovo aparecieron en los diarios del movimiento obrero de Buenos Aires informes, el programa y hasta algunos artículos de Gramsci, que representan prácticamente sus primeras traducciones fuera de Italia. Todo esto, no sólo por la presencia de la más relevante comunidad italiana en el exterior, sino por la influencia del movimiento obrero italiano en el nacimiento de la izquierda argentina, influencia también perceptible en el hecho que la comunidad italiana en en este país no cayera presa de la influencia del fascismo italiano, al contrario de lo que ocurriera con la comunidad italiana en los Estados Unidos.
Posteriormente, en 1950, fueron publicadas las Cartas desde la Carcel, traducidas al castellano por Hector Agosti, uno de los más destacados intelectuales del Partido Comunista Argentino. Primero alrededor de Agosti, y de Aricó después, se formó un grupo de gramscianos que, ya alejados del P.C., publicaron la revista Pasado y Presente, verdadero taller del pensamiento marxista en América latina. En los años sesenta, este pensamiento se encontró con el movimiento obrero en el momento de su máxima lucha contra la dictatura militar de Ongania.
Justo en Córdoba, en 1969, el llamado “Cordobazo” mostró una vez más que el pensamiento de Gramsci podía insertarse en la lucha cotidiana de la clase obrera. En ese periodo, hasta los militares argentinos llegaron a leer Gramsci “para entender la forma de pensar del enemigo”. Después, la sangrienta dictatura militar de Videla puso una mordaza a la izquierda, pero no eliminó la influencia gramsciana, renovada en el exilio, como recordó Nestor Kohan. Es verdad que algunos gramscianos volvieron del exilio con una idea de Gramsci más dispuesta al compromiso con el nuevo gobierno electo presidido por Alfonsin, como es el caso de Portantiero, pero incluso en esta forma Gramsci continuó estando al centro del debate político de la Argentina.
Ahora la Asociación Argentina, gracias al impeño de sus fundadores (Corbiere, Campione, Cuellar, Ferreyra, Infranca, Kohan, Logiudice, Mendez, Romero), quiere renovar el interés por el pensamiento, la obra y la vida de Antonio Gramsci, para muestrar que no llegó el momento de dejarlo en las bibliotecas y librarlo a la “crítica rodedora de los ratones”. Justo en este momento de nueva hegemonia neoliberal, vale la pena volver a pensar nuevas formas de “guerra de posición”, de emancipación de la subalternidad desde América latina, un lugar donde la lucha contrahegemónica está en la agenda de los intelectuales, orgánicos o nó.

Aldo Andrés Romero

Antonino Infranca